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Viaje por la arquitectura urbana de Bilbao

El impresionante Museo Guggenheim o el Palacio Euskalduna de Congresos y de la Música.

Estación de San Mames.

Comenzamos esta visita, como no podía ser de otra manera, en la estación de San Mamés, centro neurálgico del transporte donde se unen las líneas de autobús, ferrocarril, metro y tranvía de la ciudad. Metro Bilbao es un camino nuevo, cómodo, seguro y rápido, que no compite con otros caminos, pero que les ayuda como eje vertebrador del sistema. Este ha sido siempre el objetivo de Metro Bilbao. Por eso comenzamos nuestra visita en la estación de San Mamés, donde autobús, ferrocarril y tranvía se unen gracias al Metro. Una metrópoli en desarrollo lineal, con una extensión río arriba y dos grandes brazos extendidos hacia el mar, en las dos márgenes de la ría. Un trazado en “Y” resolvía las grandes necesidades. 

En cuanto a las estaciones, la idea fundamental de planificación era una red de metro próxima a la calle, accesos sencillos y directos y estaciones amplias, con todos los servicios accesibles, con grandes bóvedas, donde la persona no se sienta atrapada. El diseño y arquitectura en caverna lo realiza Sir Norman Foster. Lo hace con originalidad, sencillez y eficacia. La obra de Metro Bilbao es el resultado de una perfecta conjunción de ingeniería y arquitectura.

Los materiales empleados en la construcción y en el diseño arquitectónico son básicamente tres: hormigón, acero inoxidable y vidrio. 

Los vestíbulos y las mezzaninas cuelgan del techo de la propia estación como si se tratara de estructuras ligeras, cuando en realidad son sólidas y resistentes.

Las pérgolas de entrada, bautizadas por los bilbaínos como “Fosteritos” , son una joya de cristal que remata el túnel de acceso. De noche resplandecen con luz artificial y durante el día son semitransparentes, protegen de la lluvia y tienen un mantenimiento mínimo. Son en sí mismas un símbolo del metro instantáneamente identificables.

Salimos de la estación y bajando la calle Sabino Arana hasta la plaza Sagrado Corazón, atravesando la plaza y el parque de Doña Casilda, llegaremos al Palacio Euskalduna.

El Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna Jauregia, es un edificio muy singular concebido por sus arquitectos, Federico Soriano y Dolores Palacios, como un buque en permanente construcción, emergiendo de un dique en el que estuvo situado el astillero Euskalduna. Es sin duda, un homenaje a la tradición metalúrgica y naval de la ría de Bilbao, a los centros de construcción naval que en ella estuvieron ubicados durante décadas.

Este edificio, por lo tanto, evoca la nostalgia de los mayores mientras que para los jóvenes es uno de los elementos determinantes del desarrollo de Bilbao. Destaca el edificio buque construido en acero Corten que tiene un bajo contenido en carbono. Su principal característica es que forma, en superficie, una capa delgada de óxido, compacta e impermeable que refuerza la resistencia a la corrosión atmosférica.

A partir de aquí comienza un precioso paseo símbolo de la recuperación de Bilbao, siguiendo la avenida de Abandoibarra, un verde recorrido repleto obras escultóricas como el “Dodecathlos” de Vicente Larrea, “La musa de la danza” de Salvador Dalí, “Sitios y lugares” de Ángel Garraza o “Begirari” de Eduardo Chillida. Estas son algunas de las esculturas que nos sirven de aperitivo hasta llegar al majestuoso Museo Guggenheim de Frank O. Gehry.

El museo Guggenheim representa un magnífico ejemplo de la arquitectura más vanguardista del siglo XX. Sus 24.000m2 de los cuales 11.000 se destinan a espacio expositivo, representan una obra maestra de la arquitectura y del diseño.

El edificio se caracteriza por sus formas retorcidas y curvilíneas y se compone de una serie de volúmenes interconectados, unos de forma ortogonal recubiertos de piedra caliza y otros de volumetría más orgánica, cubiertos por una piel metálica de titanio, que a modo de “escamas de pez” recubren grandes áreas del edificio. Tienen un grosor de medio milímetro y le dan un aspecto rugoso que lo hace más atractivo si cabe. Estos volúmenes se conectan con muros cortina de vidrio que aportan transparencia a todo el edificio.

En definitiva, la obra de Gehry crea una estructura espectacular y enormemente visible, consiguiendo una presencia escultórica como telón de fondo del Puente La Salve, la ría, los edificios del centro de Bilbao y las laderas del monte Artxanda. 

Cuidando el museo Guggenheim, encontraremos a la entrada un precioso perrito de flores llamado Puppy, escultura de Jeff Koons, es un cachorro terrier de 12,5 metros de altura revestido de flores.

Atravesando la alameda de Mazarredo y continuando por la calle Iparraguirre, llegamos a la Plaza San José, giramos a la izquierda por la Colón de Larreategui y justo girando la primera a la derecha llegamos a la alameda de Recalde 34. Nos encontramos con el edificio de viviendas “Montero”, obra del arquitecto Jean Batiste Darroquy de 1901.

La casa Montero es un brillantísimo ejercicio de art nouveau. Darroquy diseñó una fachada de decoración neorrococó de inspiración naturalista, con detalles vegetales junto con policromía y hierros de formas curvilíneas. A destacar las puertas de acceso con sus herrajes, el portal y el barandal de la escalera, maravillosas obras de decoración modernistas.

Otra maravillosa obra modernista de este arquitecto de San Juan de Luz, es el Teatro Campos situado en la calle Bertendona 3. Si nos acercamos descubriremos uno de los ejemplos más notables de este movimiento. A destacar el arco de herradura de resonancias arabizantes, elemento central curvilíneo tan característico del modernismo.

Retomando nuestro camino y continuando por la alameda de Recalde, nos encontramos con “Alhóndiga Bilbao”.

Tras un proceso de transformación, resurge uno de los edificios más representativos para la ciudadanía bilbaína. El almacén de vino diseñado por Ricardo Bastida en 1909 es ahora un centro de ocio y cultura lleno de vida. Sala de exposiciones, conciertos, centro de actividad física o zona de lectura son algunas de las oferta de Alhóndiga Bilbao. Dignas de ver son sus 43 columnas situadas en el atrio central del edificio. El escenógrafo italiano Lorenzo Baraldi ha sido el encargado de decorar los 43 soportes representando en cada uno de ellos diferentes culturas y momentos históricos. Así pues, la madera nos dirige a China, la terracota al renacimiento en Florencia, la piedra al barroco, el ladrillo a la Edad Media y el acero nos habla del mundo contemporáneo.

Saliendo de Alhóndiga Bilbao y siguiendo la alameda de Urquijo, llegamos a la estación de Metro de Indautxu. Cogemos el metro y nos dirigimos a la estación de Abando.

Estación de Abando

Saliendo de la estación de Abando por la salida a la Gran Vía de Bilbao nos plantamos en la plaza Circular bilbaína, presidida por Don Diego López de Haro. Escultura en bronce piedra marmórea de Ereño. Don Diego, señor de Vizcaya, sostiene en la mano la carta fundacional de la villa, también conocida como carta puebla. Realizada en 1889 por el escultor valenciano Mariano Benlliure, montada sobre el pedestal de mármol, la estatua alcanza los doce metros.

A partir de aquí proponemos un paseo hasta el casco histórico de Bilbao. Siguiendo a pie por la calle Navarra pasaremos por edificios tan singulares como La Bilbaína y girando a la derecha por la calle Bailén nos encontramos con el edificio de la estación de tren de Feve o estación de La Concordia. También conocida como estación de Santander, es un edificio singular de estilo modernista construido en 1902. En su fachada destaca un gran rosetón propio de la Belle Époque que merece la pena observar.

Volvemos sobre nuestros pasos para atravesar el puente del Arenal, mientras paseamos observaremos a la izquierda el parque del Arenal con su quiosco de estilo racionalista creado por Pedro Ispizua en 1928, a la derecha el Teatro Arriaga. Este teatro creado por Joaquín Rucoba en 1890 es de estilo Segundo Imperio y está muy influido por el teatro de la ópera de París. Para construirlo, hubo que convencer primero a los vecinos de la calle Bidebarrieta que temían que la edificación, más grande que la anterior, bloqueara el paso de las corrientes de aire fresco a la calle y supusiera un obstáculo para el comercio y los muelles sobre la ría. Los arquitectos tuvieron que reorientar el edificio. Tras cinco años de obras y un millón de las antiguas pesetas, el 31 de mayo de 1890 se inauguró el teatro, la iluminación eléctrica elegida para la ocasión deslumbró a los bilbaínos que pudieron seguir la obra por teléfono, por el módico precio de 15 pesetas.

Este teatro quedó parcialmente destruido en 1914 a consecuencia de un incendio que también acabó con el archivo del teatro. De la reconstrucción se encargó el arquitecto Federico Ugalde, quién dotó al edificio de mayor amplitud y seguridad. 

Bordeando el teatro Arriaga y continuando por la Ribera, a la altura del puente de la Merced, se encuentra el edificio Ceres. La antigua fábrica de harinas Ceres es una propuesta de arquitectura industrial de gran interés, ya que fue el primer edificio del estado español que se realizó con estructura integral de hormigón armado. 

Terminamos aquí nuestra visita, recomendando perderse por las calles del casco antiguo de Bilbao. El mercado de la Ribera, la iglesia de San Antón o la Catedral de Santiago son sin duda edificios dignos de visitar.