El complejo funcionamiento de la red de metro está dirigido, controlado y supervisado desde un Puesto de Mando Central (PMC), ubicado en las sede central del metro, en una especie de bunker a resguardo de cualquier incidente como inundaciones, sabotajes, accidentes, etc.
Este PMC tiene cuatro funciones básicas: control de la circulación de los trenes, control de energía de la red, control de instalaciones fijas (escaleras mecánicas, ascensores, etc.) y de control de seguridad, comunicación (con el puesto de videovigilancia e información pormenorizada).
Además todos los trenes y estaciones están equipadas con interfonos comunicados por radio telefonía con el PMC.
A continuación se detallan los sistemas que han hecho posible el mando centralizado del metro de Bilbao:
El sistema tiene como soporte un software de tráfico cuya función es la de dar órdenes de circulación y controlar que se cumplan.
Controla y ordena el suministro de energía, distinguiendo los dos tipos de suministro que se producen: suministro de energía de tracción y suministro de energía a instalaciones.
Controla todo el sistema de comunicaciones. Se han establecido dos grandes áreas de comunicación: comunicación interna, entra las personas responsables de la explotación del metro; y comunicaciones con los clientes y las clientas.
Las comunicaciones son, además, de ida y vuelta: comunicación desde el puesto de mando hacia los empleados y usuarios y viceversa.
Los sistemas de comunicación son:
La automatización y centralización llega también al conjunto de las instalaciones del metro: alumbrado de estaciones, accesos, escaleras automáticas, ascensores, instalaciones de bombeo, sistemas de ventilación y de detección de incendios.
Es importante aclarar que todas las instalaciones tiene tres niveles de mando: un mando local, en la propia instalación; un mando en la estación; y finalmente, un mando en el Puesto de Mando Central.
Tanto la venta de billetes como el control de acceso a las estaciones se efectúa de manera automática.

